Me vestí de Otoño
mi carne marchita se vistió de Otoño
mis pies encerrados en cárceles de cuero
ansían la libertad del verano
y aquellos días en me dejé abrazar por el sol.
El Arcoíris me sonrió por la ventana
cesó la fina lluvia
que bailaba al caer
en mis adormecidos sueños.
Nubes juguetonas me observan al pasar
mientras hay un estallido de colores
en los árboles
pletóricos de belleza.
Me acompaña un eco de promesas venideras
esperando un venturoso mañana
cobijadas en mis ajadas ajadas manos
hambrientas de vida.
Se va completando el ciclo de mi vivir
los años se acomodan en mi espalda
la frente surcada de amaneceres
y los ojos preñados de esperanza.
Siento el llanto de las hojas al caer
no me atrevo a pisarlas
por si aún tienen un pequeño soplo de vida
y sufren.
Vienen a mi memoria
retazos de infancia y adolescencia
los años vividos me salen al encuentro
les saludo, les doy la mano
son el recuerdo de mi vivir.
Y conservo dentro
donde yo solo habito
la esencia de lo que realmente soy
sin atreverme a mostrarlo
temiendo que el Otoño sienta verguenza de mi.
